Los Huertos Urbanos Vecinales de Benimaclet (HUB) se han convertido en un espacio de cultivo dentro de la ciudad de València. Este proyecto comunitario se consolida como un importante reservorio de biodiversidad, un punto de encuentro intergeneracional y un espacio educativo abierto para el vecindario y los centros escolares del barrio.
Su valor ambiental también ha despertado el interés del ámbito científico. Actualmente, el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, desarrolla un estudio de ecología urbana centrado en la biodiversidad presente en los huertos.
La investigación analiza especialmente las interacciones ecológicas entre plantas y animales, con atención a procesos clave como la polinización, la dispersión de semillas y las relaciones entre plantas y herbívoros, fundamentales para el equilibrio y la resiliencia de los ecosistemas urbanos.
Una riqueza biológica
Un trabajo de investigación previo realizado en el entorno de los huertos por Pere Miquel Guillem Calatayud, vecino del barrio e investigador vinculado al proyecto, permitió documentar una notable diversidad de especies.
En el estudio se catalogaron 2.009 fotografías, en las que se identificaron 1.363 invertebrados, entre ellos 359 insectos y arañas. Más del 90 % de estas imágenes fueron tomadas dentro de los propios huertos urbanos, lo que evidencia la extraordinaria riqueza biológica que alberga este espacio.
Estos datos reflejan cómo los HUB están literalmente rodeados de vida, resultado de años de trabajo comunitario orientado a la conservación de la biodiversidad y al cuidado respetuoso del entorno.
Un aula abierta frente a la crisis climática
Más allá de su dimensión ambiental, los Huertos Urbanos de Benimaclet continúan desempeñando un papel clave como espacio educativo para las infancias y juventudes del barrio. En los últimos días, el proyecto ha reforzado su vocación comunitaria invitando a distintos centros educativos a desarrollar actividades con su alumnado centradas en la biodiversidad.
Desde su creación, los HUB funcionan como aulas al aire libre donde niños y niñas pueden comprender de forma directa los ciclos naturales, el origen de los alimentos y la importancia del cuidado colectivo del entorno.
El contacto con la tierra y la observación directa de la naturaleza favorecen una educación ambiental práctica, crítica y transformadora. Gracias a este espacio, centenares de escolares del barrio han podido acercarse a estos aprendizajes de manera vivencial.
En un contexto marcado por la crisis climática y la pérdida acelerada de biodiversidad, los Huertos Urbanos de Benimaclet representan una iniciativa esperanzadora. Se trata de un lugar donde las nuevas generaciones pueden disfrutar y participar activamente en la protección del entorno, fortaleciendo al mismo tiempo el vínculo con su territorio y su comunidad.